jueves, 12 de noviembre de 2009

Una y otra vez se repite la misma historia. Una figurita que se repite hasta aburrirte. La misma canción que se escucha una y otra vez hasta cansarte. La misma escena una y otra vez hasta enfurecerte. Harta de vivir siempre lo mismo.
Es todo como si fuera un gran Deja Vú, es como si todo lo que te pasa ya lo hubieras vivido.
Hay que salirse del libreto, hacer algo distinto. Girando en falso como disco rayado. Es hora de tocar una canción nueva. Romper el cristal de la costumbre. Patear el tablero, borrón y cuenta nueva.
Para que la vida no sea un permanente Deja Vú, hay que barajar y dar de nuevo, rodar con la vida, asumir los desafíos, con miedo, con pánico. Pero confiando que buscar algo diferente, y no repetir la historia, es una forma de estar vivos.


¿Alguna vez sentiste que te equivocaste con alguien, que dejaste pasar la oportunidad? El momento se fué, el tiempo pasó, ya no está ahí. Y días, meses después, te volvés a encontrar. En una fiesta, en la calle. Te mirás, hablas un rato, y te dice algo como: “Vos desapareciste” “Me quedé esperandote” “Yo estaba solo”. Te preguntas qué pasó, qué pensabas vos en ese momento, por qué motivo estúpido o justificado en esa situación miraste hacia otro lado. Tal vez fue un impedimento cierto, o un malentendido, una pieza que faltaba, una información que se traspapeló. Y lo volves a mirar, y lo ves igual, pero distinto. Lo ves mejor. Hubiese podido ser, debería haber sido. Te apenás, porque seguramente el interés se fue, las ganas, el calor.

Dicen que si tiene que ser va a ser. Pero claro, tal vez tenía que ser, y no fue. Y ahora tal vez ya no será. También dicen que las oportunidades pasan una vez. Quien sabe... Igual, uno no puede dejar de preguntarse; ¿Por qué a veces no las sabemos aprovechar?

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